Llega un perrito nuevo a casa: qué necesitas de verdad
Las listas de "todo lo que necesitas para tu cachorro" suelen tener cuarenta cosas, y treinta sobran o le quedan chicas en tres meses.
Esta va al revés: primero lo que hace falta el día uno, luego lo que puede esperar unas semanas, y al final lo que no vas a usar aunque te lo vendan.
El día uno: seis cosas
1. Plato de comida y plato de agua
Separados, y con la capacidad de la ración que le toca hoy, no de la que le tocará de adulto. Un plato demasiado grande invita a servir de más desde el primer día.
Como referencia, un cachorro de raza chica o mediana arranca cómodo con el plato de plástico de 350 ml —16.9 cm de diámetro, 4.3 de alto— y pasa al plato de 700 ml cuando la ración crece.
Lo que sí importa desde el principio: que no se voltee. Un plato de plástico de 74 gramos lo empuja cualquier cachorro; uno de acero con base de caucho, de unos 350 gramos, se queda donde lo pusiste. En el de agua esto se nota el primer día.
2. Su comida, la misma que ya comía
Este es el que más se salta la gente, y el que más noches malas causa.
Cambiarle el alimento el mismo día que cambia de casa, de olores y de familia es garantía de diarrea. Pregunta qué comía y compra esa, aunque no sea la que planeabas darle. El cambio, si lo quieres hacer, se hace a las dos semanas y de forma gradual: unos días con una cuarta parte de la nueva, luego mitad y mitad, luego tres cuartas partes, y al final toda. Una semana entera de transición.
3. Una cama o un lugar suyo
No tiene que ser cara. Tiene que ser un rincón que sea de él, donde nadie lo moleste ni lo cargue. Los primeros días va a necesitar un sitio al que retirarse, y si no se lo das, lo elige él —normalmente debajo de un mueble.
4. Collar con placa y correa
La placa con tu teléfono desde el primer día, antes de la primera salida. Los cachorros se pierden en la primera semana más que en ningún otro momento: no conocen la casa, no conocen la calle y no responden a su nombre todavía.
El collar se ajusta a dos dedos entre la cinta y el cuello, y se revisa cada semana, porque crecen rápido.
5. Transportadora
Para el trayecto a casa y para el veterinario, pero no solo para eso.
Tamaño: debe poder pararse, darse la vuelta y echarse estirado. Ni más. Una transportadora enorme deja que se sacuda de un lado a otro en el coche, que es justo lo que no quieres. La transportadora con puerta de metal, de 50 × 32 × 31 cm, funciona para mascotas de hasta unos 5 kg — si tu cachorro va a ser grande, esa es la del primer año, no la definitiva.
Lo que hay que mirar: ventilación amplia en más de un lado, puerta de metal (las de plástico ceden con el uso), y ranuras para pasar el cinturón de seguridad. Una transportadora suelta en el asiento trasero es un proyectil en una frenada.
Y un consejo que cambia la relación con ella: no la saques solo para ir al veterinario. Déjala abierta en la casa con una manta adentro y algún premio. Si la única vez que la ve es cuando lo van a pinchar, va a huir de ella toda su vida.
6. Un juguete para morder
Le van a picar las encías durante meses, desde los tres o cuatro hasta los seis o siete. Si no le das qué morder, muerde lo que encuentre, y lo que encuentre van a ser tus zapatos, los cables y las patas de las sillas.
Para cachorro, caucho natural antes que nylon duro: es firme pero cede, y no lastima dientes de leche. La pelota limpia dientes de caucho natural, de 5 cm, funciona para razas chicas y medianas; la regla de seguridad es que no le quepa entera en el hocico. Los huesos de nylon rígido y los masticables dentales de más tamaño son para cuando ya tenga la dentadura definitiva.
La primera semana
- Cita con el veterinario, aunque venga vacunado. Que lo conozca sano, no solo enfermo. Ahí también se define el calendario de vacunas y desparasitación.
- Cepillo, el que corresponda a su tipo de pelo. La carda con autolimpieza sirve para cualquier pelo y el botón suelta el pelo atrapado, que es lo que hace que uno deje de cepillar a la mitad. Cepillarlo desde chiquito hace que de adulto se deje sin pelear. Un perro adulto al que nunca cepillaron es un problema serio, sobre todo si es de pelo largo.
- Cortaúñas chico, y las primeras dos semanas solo tocarle las patas sin cortar nada, para que se acostumbre a que se las manipulen.
- Bolsas para recoger y algo para limpiar accidentes. Los accidentes van a pasar; lo que importa es limpiar sin amoniaco, que huele a orina y lo invita a repetir en el mismo lugar.
Los primeros tres días: qué esperar
Sirve saberlo de antemano para no asustarse ni tomar decisiones malas por nervios.
Va a comer menos de lo que dice la bolsa. El estrés del cambio le quita el apetito uno o dos días. Si no come nada en 24 horas, ahí sí se llama al veterinario — en cachorros muy chicos la bajada de azúcar es rápida.
Va a dormir muchísimo. Un cachorro duerme entre 18 y 20 horas al día. Verlo tirado casi todo el tiempo es normal; lo que no es normal es que esté decaído cuando está despierto.
Va a tener hipo y sueños agitados. Las dos cosas son normales.
No lo pasees por la calle todavía si no completó su esquema de vacunas. Consúltalo con el veterinario antes de la primera salida: el parvovirus vive en el suelo y ese es el riesgo real de estas semanas.
Y no lo abrumes. La casa llena de visitas para conocerlo el primer fin de semana es demasiado. Dale unos días de casa tranquila antes de presentarlo al mundo.
Lo que puede esperar
Ropa, cama de lujo, fuente de agua, carriola, veinte tipos de premio, juguetes electrónicos.
Nada de eso urge, y varias cosas cambian de talla en tres meses. Compra el segundo collar cuando el primero le quede chico, no antes. Lo mismo con la transportadora si va a ser un perro grande.
Lo que casi nadie termina usando
- Peluches con relleno para un cachorro mordedor: duran una tarde, y el relleno tragado puede acabar en cirugía.
- Platos gigantes "para que crezca": come de más desde el primer día.
- Snacks de varios tipos en la primera semana. Con el cambio de casa su aparato digestivo ya tiene bastante trabajo.
- Juguetes más chicos que su hocico. Riesgo de atragantamiento, sin más.
Dos cosas que no se compran
Va a llorar de noche. No es maña ni manipulación: pasó toda su vida durmiendo pegado a sus hermanos y a su madre, y de pronto duerme solo. Se pasa en unos días con rutina, con su lugar cerca de ti al principio, y sin premiar el llanto con atención.
Va a hacer del baño donde no debe. El control de esfínteres no está maduro todavía. Se resuelve sacándolo con horario —al despertar, después de comer, después de jugar— y premiando cuando acierta afuera. Regañarlo por lo que encuentras media hora después no enseña nada: no relaciona el charco con el regaño.
Dónde conseguir cada cosa
Comederos para los platos, transportadoras, cepillos y aseo para el cepillo y el cortaúñas, y juguetes para lo que va a morder.
Si nos escribes por WhatsApp con la raza y la edad, te decimos qué tamaño de cada cosa le toca hoy y cuál va a necesitar en seis meses.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué necesito el primer día que llega un cachorro?
- Seis cosas: plato de comida y de agua separados con base antiderrapante, la misma comida que ya comía, una cama o lugar suyo, collar con placa y correa, transportadora, y un juguete para morder.
- ¿Puedo cambiarle la comida al llegar a casa?
- No el mismo día. Cambiar el alimento cuando además cambia de casa es garantía de diarrea. Pregunta qué comía, compra esa, y si quieres cambiarla hazlo a las dos semanas, mezclando en proporción cada vez mayor durante una semana.
- ¿Para qué sirve la transportadora si no voy a viajar?
- Para el trayecto a casa y para el veterinario, pero además, bien presentada, se convierte en su cueva: el lugar al que va cuando quiere estar tranquilo.
- ¿Qué NO vale la pena comprar al principio?
- Ropa, cama de lujo, fuente de agua, carriola y juguetes de peluche con relleno, que un cachorro mordedor destroza en una tarde y cuyo relleno tragado es un problema real. Varias cosas además le quedan chicas en tres meses.